Esta semana tenemos la gran suerte de tener canguro y anteayer, por ejemplo, mi marido y yo, cuando ya estaban todos en la cama, nos fuimos a Puigcerda a tomar algo. Paseando, paseando, fuimos a parar a una creperia y nos salió un camarero negrito, delgadísimo y de 2 metros con pelos a lo afro y un delantal con la bandera catalana. Nos entendimos como pudimos porque no entendía ni catalán, ni castellano ni nada . Nos partimos 2 cacho crepes hipercalóricos y buenísimos. Cuando ya acabamos empezó lo friqui del asunto porque apareció el chef del restaurante y como si nos conociera de toda la vida nos vino a presentar a su mujer, nos dijo que el 26 de Agosto cumplían un año de casados, anda que casualidad! Nosotros el 25 cumpliremos 13 años, le dijimos, y como le caímos en gracia, saco 2 pelucas del cajón y nos hizo posar con el camarero negrito con las pelucas y nos dijo: os voy a hacer una foto! Pero en vez de hacernos una foto con su cámara nos pidió el móvil y nos hizo una foto con nuestro móvil! Total, que salimos de allí riéndonos a carcajadas y con una foto que pudimos mandar por whatsapp a nuestras familias.
Al día siguiente, como amaneció con un buen sol, decidimos ir de excursión al Llac del Malniu, como nos habían dicho que no era muy largo, nos llevamos a todos los niños menos a I. de 10 meses.
Mi marido, inició la caminata y todos a seguirle. El camino nos lo indicaban las montañas de piedrecitas que íbamos encontrando. Según una guía que teníamos la caminata tenía que durar aproximadamente 35 minutos así que cuando ya llevábamos media hora caminando empezaron las típicas preguntas: Falta mucho? Cuanto queda? Y mi marido iba diciendo quedan 15 minutos! Y esto creo que lo repitió hasta 4 veces, total que estuvimos andando 1 hora y cuarto y finalmente llegamos a un lago que no era el que buscábamos pero también era muy bonito.
Nuestra hija M. que casi tiene 4 años divisó un nube negra y nos dijo: va a llover! Ay! Que graciosa esta niña! Con el buen día que hace y dice que va a llover!!!!
Ojalá la hubiésemos escuchado un poco más, porque cuando comíamos nuestros bocadillos en el lago las nubes negras que había pronosticado nuestra meteoróloga M. fueron en aumento, pero todavía se les ocurrió bañarse en el lago hasta que la cosa empezó a ponerse negra de verdad. Iniciamos el descenso con unas pequeñas gotas cayendo y acabamos bajando con piedra, granizo, trueno, lloros, rezos, vaya una bajada épica. Mi marido parecía Rambo con mochilas y niños en brazos y yo igual, algunos lloraban, otros gritaban, hubo un momento que empezó a granizar fuerte y todos nos refugiamos debajo de una toalla de playa y ahí pensé que éramos unos autènticos domingueros, però la verdad es que los niños lo hicieron súper bien. Cuando divisé el coche en la lejanía era como ver el paraíso. los niños temblaban como pollitos, les sacamos toda la ropa que chorreaba y de repente me vi en el coche con todo de niños desnuditos y un marido en calzoncillos. Como para que nos parase la policía en la rotonda de Puigcerdà. Por fin llegamos a casa, los envolvimos con toallas y a la ducha!!!
Yo me sentía como sí hubiera subido al Everest y hoy el tema se ha agravado porque en Misa me he caído por las escaleras, así que como podéis ver estoy un poco magullada.
Hoy mi marido me ha prometido un día tranquilo, gracias Señor!!!!